Texto y Fotografías:
Robert Escardo


 


Descubrimos este ciervo “Deer” descansado a 50 metros de distancia con nuestro teleobjetivo de 480 mm


Nos acercamos agazapados pero el ciervo nos descubre y se levanta.


El ciervo huye, lo tomamos justo cuando realiza un giro de 180 grados sobre sus patas traseras.


Un ciervo macho joven del tipo “Elk”.


Búho pichón.


Hermoso lago dentro del parque.

 


Continuando nuestro itinerario por los Estados Unidos recorriendo sus parques nacionales y estatales, presentamos en este artículo “Land Between The Lakes” traducido como “La Tierra entre los Lagos”. Así se denomina al territorio ubicado entre los lagos Kentucky y Barkley. Tiene un formato rectangular vertical, midiendo aproximadamente 90 kilómetros de largo por 12 km de ancho promedio, un total de 110 mil hectáreas. El tercio inferior pertenece al estado de Tennessee, mientras que la sección norte es parte del estado de Kentucky.

Observando el mapa adjunto, vemos una única ruta principal que lo atraviesa de norte a sur. Las oficinas turísticas de bienvenida a los visitantes, se encuentran en los extremos. Son modernos edificios dotados de todo tipo de comodidades para los viajeros. Personal experto, asesora sobre alojamiento en hoteles, campings, caza, pesca, senderos especiales para recorrer en bicicleta, con 4x4 y vehículos para todo terreno, etc. Los turistas parten a la aventura bien informados, portando docenas de folletos y mapas detallando los circuitos y senderos, aquí llamados “trails”.

Para ubicar mejor la zona en un mapa de Estados Unidos, les comentamos que la entrada por la cabecera norte la ubicamos a unos 630 km. al sur de Chicago y el acceso por el sur, a 150 km. al este de Nashville.

No son muchos los lugares que conocemos donde se pueden practicar todo tipo de deportes agrestes, como en la “La Tierra entre los Lagos”. Los jinetes pueden traer sus propios caballos o alquilarlos en el lugar para recorrer 160 kilómetros de senderos (horseback trails), descubriendo esos puntos especiales de difícil acceso. Es común ver pequeños grupos de caminantes por esos “trails” cargando lo imprescindible en sus mochilas.

Los amantes de la náutica encontrarán innumerables rampas de cemento para lanzar sus lanchas, veleros y motos acuáticas en los 480 kilómetros de costa, mientras quienes prefieren las canoas pueden invadir sin límites los arroyos cristalinos, donde seguramente se toparán con los clásicos pescadores de truchas enfundados en sus trajes impermeables practicando la pesca con mosca.

La caza mayor también está permitida. Una superpoblación de ciervos y pavos salvajes en el área, obligó a las autoridades a permitir su caza reglamentada durante 250 días al año. En este caso, la arquería es la modalidad más usada. También es común encontrarse con águilas, búhos, coyotes, gatos salvajes, patos, etc., aunque su caza está prohibida. En sectores especiales se hallan gran variedad de ciervos, desde las pequeñas razas tipo “Bambi” (deer) de 70 kilogramos, hasta los más grandes (elk) que pesan 360 Kg., conviviendo con los búfalos también llamados bisontes.

Para cazar sin daños colaterales, nosotros preferimos nuestras cámaras fotográficas a cambio de las flechas o balas. Usamos técnicas similares y necesitamos la misma paciencia. Nos acercamos en silencio, apuntamos con cuidado nuestro teleobjetivo y probablemente conseguiremos nuestro premio, una excelente fotografía.

Reconocer y seguir sus pisadas es también un deporte que se practica todo el año. Las huellas se pueden encontrar en los senderos y al borde de los arroyos donde los animales se acercan a beber. Los expertos rastreadores predicen por la pisada, el peso y tipo de animal y comienzan su seguimiento. El premio consiste en constatar sus predicciones una vez hallado el mismo.

Si busca la paz y tranquilidad que le regala la naturaleza en estos parajes, no se acerque a las mil hectáreas destinadas a corretear con las 4x4, motocross, triciclos y cuatriciclos. También encontramos vehículos livianos y pesados, fabricados especialmente para correr por el barro y trepar a esas colinas esquivando árboles y “fabricando” el camino. Los amantes de este tipo de deporte, ingresan a un predio de actividad exclusiva donde son previamente advertidos de los riesgos. La mayoría pernocta en el lugar acampando en forma primitiva en carpas y casas rodantes, aunque el parque les provee baños portátiles para sus necesidades mínimas.

Para completar la visita al parque, nos espera “The Golden Pond Planetarium”, un moderno edificio con los últimos avances tecnológicos. Se ofrecen diferentes funciones cada dos horas, abarcando diferentes tópicos como ser “La vida en Marte”, “Las galaxias”, “El agujero negro”, etc.

Roberto Escardó
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