Texto y Fotografías: Robert Escardo

Haga click para ampliarHaga click para ampliarCon este artículo iniciamos una serie de notas sobre los más importantes parques nacionales de los Estados Unidos. Durante 4 meses recorreremos 16.000 kilómetros en una casa rodante autopropulsada remolcando una camioneta 4x4, indispensable para investigar en profundidad los alrededores de los campamentos donde pernoctaremos.

El Servicio de Parques Nacionales del Departamento del Interior de Estados Unidos cuenta con un multimillonario presupuesto votado anualmente por los legisladores nacionales. El pueblo norteamericano ama y respeta a sus parques nacionales en tal grado que los congresistas sólo piensan en contentar a sus electores a la hora de votar los generosos fondos propuestos. Con tanto dinero invertido en las últimas décadas, los parques nacionales se muestran impecables en su trazado y mantenimiento.

En esta oportunidad recorrimos el “Natchez Trace Parkway”, una larga ruta de doble vía que atraviesa los estados de Alabama, Mississippi y Tennessee con una historia muy interesante. Por el año 1785 los agricultores colonizadores del valle del rio Ohio, debían construir precarios lanchones y barcazas donde transportaban sus productos impulsados por la corriente del río Mississippi. Así llegaban hasta la ciudad de Natchez y también un poco más al sur hasta Nueva Orleans, sobre las costas del Golfo de México.

La imposibilidad de remontar el río en contra de la corriente los obligaba a vender sus embarcaciones por el valor de la madera y retornar caminando hasta sus tierras. El sendero más directo que unía Natchez con Nashville les tomaba 6 semanas recorriendo 710 kilómetros. Era un camino muy peligroso porque los bandidos e indios de la zona sabían que los agricultores llevaban el dinero producto de sus ventas y los perseguían para robarlos.

Haga click para ampliarEn 1812, llegaron al río Mississippi los primeros barcos con motor a vapor capaces de remontar la corriente, de esta forma terminaron las penurias de los agricultores quienes dejaron de usar el camino Natchez Trace para su regreso. Paradójicamente, el progreso que trajo el barco a vapor terminó con el medio de vida de muchos pobladores que brindaban servicio de albergue y comida a lo largo del Natchez Trace.

El extenso camino convertido en parque nacional conserva el trazado original durante los 710 kilómetros de extensión. Se encuentra totalmente asfaltado y señalizado, con abundantes sectores para campamentos y áreas de esparcimiento y picnic. Debido a que esta ruta fue construida sólo para fines turísticos, se encuentra prohibido todo tipo de actividad comercial y sólo se permite la circulación de vehículos particulares a una velocidad máxima de 80 km/hora.

Haga click para ampliarEl recorrido nos llevó más de dos días, observando hermosos paisajes naturales, animales en su habitat natural, incluyendo ciervos y pavos salvajes, así como innumerables referencias históricas. En resumen, descubrimos un hermoso camino pero tenemos nuestras dudas a la hora de evaluar si merece la enorme inversión realizada.

 

 

Roberto Escardó
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