Los Accidentes en las Rampas - Por Robert Escardó

Los descuidos y el exceso de confianza en la pericia del conductor, son los causantes de la mayoría de los accidentes que ocurren en las rampas.

En el área de Miami hay docenas de parques gubernamentales y marinas que ofrecen rampas para aquellos navegantes que se acercan remolcando sus barcos montados en trailers. Algunas marinas como la de Crandom Park, en Key Biscayne y las de Pelican Harbour y Houlover en Miami, permiten la operación de 10 trailers al mismo tiempo. Los fines de semana el movimiento es intenso y los accidentes se multiplican.

En Sudamérica, esta actividad es menos popular, por lo tanto es más difícil aprender una técnica segura de lanzamiento por no poder capitalizar los errores de los colegas. Luego de varios años de observar numerosos percances, decidí acompañarme de mi cámara fotográfica cada vez que visito la zona de rampas.

Los dos últimos accidentes presenciados, tienen en común que ambos se produjeron al maniobrar con pequeños trailers remolcando motos de agua. Estos cortos trailers, requieren que los vehículos tractores deban acercarse mucho más al agua para lograr la mínima flotabilidad necesaria para que las motos se liberen.

En el primer caso, el vehículo tractor era una Toyota RAV con tracción delantera. El conductor confió en el freno de estacionamiento, sin recordar que el mismo sólo acciona en el eje trasero. Este eje es el que tiene menos adherencia por su poco peso y porque sus ruedas resbalaron sobre el “verdín”, que es el residuo vegetal que depositan las mareas. Hizo falta la poca fuerza aplicada para desenrollar la cuerda del malacate, para que el auto comenzara a deslizarse hacia el fondo. Esta vez, la rápida reacción del conductor que no había abandonado su puesto, salvó el vehículo del naufragio cuando las llantas traseras ya se encontraban totalmente sumergidas.

Vemos en la foto que la única tracción disponible sólo movía la rueda delantera derecha, insuficiente para sacar el vehículo sin la ayuda de las personas que arriesgadamente lo tomaron del paragolpe delantero. Los daños no fueron graves, aún cuando el agua salada penetró dentro de la quinta puerta y anegó el piso del compartimento de carga.

El segundo accidente tuvo consecuencias económicas mucho más graves. Una pick-up Ford F150, retrocedía empujando un trailer de moto vacío. Se acercaba a su punto final pilotada por un conductor muy confiado en sus habilidades. El volante era movido con precisión, pero la velocidad era excesiva para este tipo de maniobras. Las ruedas se bloquearon al llegar al borde, pero por inercia y falta de adherencia, la camioneta siguió su marcha hacia el mismo fondo del mar. Su dueño atinó a apagar el motor antes de salir del vehículo, pero no pudo evitar la inmersión total.

A los daños propios del vehículo se le sumaron las dos infracciones de tránsito que le confeccionó la policía de Miami por manejo marcha atrás imprudente y por perder el control. Pero los problemas continuaron para el descuidado chofer. Debido a que está prohibido bañarse en la zona de rampas, la tarea de enganchar el vehículo sumergido debió realizarla un buzo policial y para el rescate debió contratarse a una empresa especializada con licencia habilitante.
El buzo reportó el incidente a la Florida Marine Patrol, quien le aplicó otra infracción por contaminación del mar debido al escape del rojo fluido de la dirección hidráulica o caja de cambios. Esta multa alcanza los mil dólares, la mayoría de los casos cubierta por los seguros de las embarcaciones.

Los conductores más precavidos recurren a tacos de madera detrás de los neumáticos para evitar estos accidentes.

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